Biografía de Eliana Del Carmen Villegas Novoa, por su hijo, Heraldo Dominguez Villegas. Ésta biografía fué leída durante su servicio fúnebre el 9 de Octubre del 2015, en Talcahuano, Chile.
Allá por el 01 de marzo de 1948 hija de María Geraldina Novoa Garrido y Benedicto Villegas, Villegas, nació Eliana Del Carmen Villegas Novoa, en Laja. Fue la segunda de los hermanos: Adriana, Nora, Luis y Juan. Algunos la vieron desde niña, asombrarse, capacidad que fue la motivación de su vida; concebía la vida como un milagro y sabía que las bellezas de las flores no era un asunto de las casualidades, por eso es que descubría el mundo en cada pétalo de rosa, en cada palabra, en cada punto de bordado, en cada plato de comida. Los recuerdos que compartía de su niñez e infancia están relacionados con el pueblo de Antuco, lugar donde creció con sus padres Guillermo Bustos y Karlina Rodríguez.
En Talcahuano le enseñó a todos que se podía cultivar flores en el mar y fue así como con su más sincero amor, se casó y de su primer matrimonio nacieron sus hijos Claudia, Julio, Marco. De su porfía en el amor nacieron de su matrimonio con Heraldo: Hery, Felipe, Víctor Fernando y Tiare. Lo más maravilloso es que en cada uno de nosotros, sembró un talento, como si se lo hubiese pedido a Dios: música, lectura, arte culinario, artesano y comunicador, reflexivo, buen humor y deportista.
Tuvo la dicha de conocer a casi todos sus nietos: Claudio, Belén, Leandro, Ninoska, Valentina, Natacha, Albert, Camila, Elli Anna, Alessandro y Adalia, la menor.
Si bien finalizó sus estudios el 2009, pero quienes la conocían en Talcahuano la recuerdan con el título de amiga y consejera.
Aprendió cuanto quiso aprender y fue de aquellas a quien el maestro dirá: buen siervo fiel, sobre poco has sido fiel. Sobre mucho te pondré.
Si bien se bautizó en La Iglesia de Jesucristo de Los Santos de Los Últimos Días, siempre fue una buscadora de la verdad. Fue así como su deseo de ser despedida en esta congregación fue una reafirmación de su fe, de su convicción y amor por la vida y por su familia.
Mamá: Puedes descansar en paz: en todos tus hijos hay un pedacito de tu amor. Los que nos conocen te aman, porque sin haberte visto, saben lo que nos transmitiste. Mamá, descansa en paz, porque sabemos que siempre estarás con nosotros y buscaremos tu sonrisa sublime que nos alumbre cuando esas nubes negras amenacen con apagarnos.
Mamá, tu última lección de amor por la vida, quedará por siempre en nuestra memoria y nuestras vidas será un homenaje en tu memoria. Si bien tu cuerpo se apagó el 7 de octubre de 2015, serás esa estrella en el cielo, o mejor aún, esa flor que abre sus pétalos en el cielo, junto a tu hijo y nuestro hermano Víctor Fernando.